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¿Qué es la Educación Emocional?

12/05/2020 · Artículos

Oímos hablar mucho la de la educación emocional pero ¿De qué se trata exactamente?, ¿Es una moda o realmente es tan importante?

 

En nuestro Centro llevamos interviniendo una década con niños, niñas y jóvenes con programas de educación emocional personalizados y asesorando a sus familias y profesorado.

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Tras esta experiencia concluimos que el primer destinatario de la educación emocional debe ser la familia y el profesorado. En primer lugar, porque debemos ser adultos competentes en educación emocional, en segundo lugar, porque somos modelos para los hijos/as y alumnado y en tercer lugar, porque no podemos contribuir a las competencias emocionales de los niños y niñas si no nos formamos para ello. Además sobran argumentos para declarar que el desarrollo de las competencias emocionales en la infancia y la adolescencia requiere de una práctica y un entrenamiento. Es decir, no se puede dejar al azar. Debe ser una enseñanza, a través de un programa educativo: un conjunto de actividades planificadas, intencionales y sistemáticas con unos tiempos y espacios asignados y con una realización de calidad.

¿Qué es la Educación Emocional? - Imagen 2

Es por ello, que os invitamos a conocer de primera mano qué es la educación emocional y sus cinco pilares básicos.

La educación emocional se propone el desarrollo de competencias emocionales, entendidas como competencias básicas para la vida, con la finalidad de aumentar el bienestar personal y social (Bisquerra, 2000).

Le educación emocional es un proceso educativo y permanente, que debe estar presente a lo largo de la vida, desde la Educación Infantil hasta la vida adulta.

Las competencias emocionales son las más difíciles de adquirir de cuantas competencias se conocen.

La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica, ya que las competencias adquiridas se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones como son la prevención del estrés, ansiedad, impulsividad, agresividad, violencia, la prevención del consumo de drogas y la depresión entre otras muchas.

¿Pero cuáles son las competencias emocionales?

Se basan en la inteligencia emocional, pero integran elementos de un marco teórico más amplio: teoría de las inteligencias múltiples, investigaciones sobre las emociones, neurociencia, psiconeuroinmunología, psicología positiva, bienestar subjetivo, fluir…

Entendemos las competencias emocionales como el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar, y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales (Bisquerra y Pérez, 2007).

Estos autores, Bisquerra y Pérez, han presentado un modelo de competencias emocionales estructurado en cinco grandes bloques:

1.  La conciencia emocional: es la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones y de las emociones de los demás, incluyendo la habilidad para captar el clima emocional de un contexto determinado.

2. La regulación emocional: es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. También se puede denominar “gestión emocional”. Supone tomar conciencia de la relación entre emoción, cognición y comportamiento; tener buenas estrategias de afrontamiento; capacidad para autogenerarse emociones positivas; etc. La regulación de la ira para el prevención de la violencia cobra especial relevancia, ya que se ha demostrado que es una estrategia efectiva para este propósito. La tolerancia a la frustración también es muy importante, dado que la frustración es inevitable y, por lo tanto, una alta tolerancia a la frustración aumenta las posibilidades de bienestar que es el objetivo.

3. La autonomía emocional: se puede entender como un concepto amplio que incluye un conjunto de características y elementos relacionados con la autogestión personal, entre las que se encuentran la autoestima, actitud positiva ante la vida, responsabilidad, capacidad para analizar críticamente las normas sociales, la capacidad para buscar ayuda y recursos, así como la autoeficacia emocional.

4. Las competencias sociales se refieren a la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas. Esto implica dominar las habilidades sociales básicas, capacidad para la comunicación efectiva, respeto, actitudes prosociales, asertividad, etc.

5. Las competencias para la vida y para el bienestar: son la capacidad para adoptar comportamientos apropiados y responsables con el fin de afrontar satisfactoriamente los desafíos diarios de la vida, ya sean personales, profesionales, familiares, sociales, de tiempo libre, etc. Las competencias para la vida permiten organizar nuestra vida de forma sana y equilibrada, facilitándonos experiencias de satisfacción o bienestar. Aspectos relevantes son la capacidad de experimentar emociones estéticas y la actitud positiva para construir el bienestar personal y social.

Deseamos que tras esta breve explicación podáis tener un acercamiento al concepto de Educación Emocional y conocer un poquito más cuáles son las competencias emocionales. Ahora os animamos a hacer una reflexión…

¿Cómo eres de competente a nivel emocional? ¿Y tus hijos/as y/o alumnado?

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Os dejamos aquí una selección cuidadosa y consciente de bibliografía para que podáis ampliar información y formaros si deseáis, válida para familias y profesorado.

 

Bisquerra, R. (Coord.) (2011). Educación emocional. Propuestas para educadores y familias. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Dolto, F. (1998). El  niño y la familia. Desarrollo emocional y entorno familiar. Barcelona. Paidós.

Elias, M.J,; Tobias, S.E. y Friedlander, B.S (1999). Educar con inteligencia emocional. Barcelona: Plaza Janés.

Faber, A., y Mazlish, E. (1997). Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Madrid: Medici.

López Agrelo, V.L. (2005). La comunicación en familia. Más allá de las palabras. Madrid. Síntesis.

Pérez Simó, R. (2001). El desarrollo emocional de tu hijo. Barcelona. Paidós.

Vallés Arándiga, A. (2000). La inteligencia emocional de los hijos. Cómo desarrollarla. Madrid: EOS.

 

 

 

 

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